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sábado, 26 de octubre de 2013


Esta historia es acerca de un granjero que criaba ovejas y tenía problemas con los lobos. El amaba a sus ovejas y no quería, siquiera perder a una de ellas. Un día los lobos vinieron y el granjero rápidamente tomó su rifle y ¡Pow! Mató a todos los lobos. Al volver su rifle hacia una, sombra, vio a un lobo cachorro acurrucándose a lado de la cerca. El granjero sintió lástima por él, lo cargó y lo puso dentro de su chaqueta y lo llevó a casa.

domingo, 7 de julio de 2013

Al día siguiente ve a Jesús venir hacia él y dice: He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.-- Juan 1:29

En la antigüedad la ley de Dios dada a Moisés para los judíos contemplaba sacrificios de animales como ofrenda para pedir el perdón de los pecados, y entre ellos el más famoso fue el del cordero porque desde el tiempo de su cautiverio en Egipto tuvo apariciones importantes y simbólicas.

Bienvenidos nuevamente a un doRmingo de reflexión donde hoy vamos a estar hablando de ovejas y corderos simbólicos y como sirven de ejemplo para guiarnos a la salvación por medio de Cristo como pastor.

Seguramente ha escuchado que Jesucristo murió por nuestros pecados... es una frase conocida y es similar a lo que dice la Biblia en 1ra de Juan 2:2, donde podemos leer el siguiente versículo refiriéndose a Jesús:
"Y él es un sacrificio propiciatorio por nuestros pecados, pero no solo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo."
Cuando Jesús vino a la tierra con su sacrificio pago el rescate que hace posible reconciliar a la humanidad con Jehová Dios y gracias a él podemos salvarnos y gozar de los beneficios del cumplimiento de los propósitos de Dios. Pero en ese versículo antes mencionado, Juan hace una distinción entre dos grupos al decir "nuestros pecados" y "los del todo el mundo".

¿Por qué Juan habrá hecho esta división? ¿Cual es la idea qué nos da la Biblia sobre este asunto?

Juan al decir "nosotros" se incluía a si mismo dentro del grupo de los cristianos ungidos y con esperanza de vida celestial para reinar junto con Jesús sobre la tierra como se menciona en Apocalipsis 5:9, 10.
Y cantan un cántico nuevo diciendo: «Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos porque fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un Reino de Sacerdotes, y reinan sobre la tierra.»
Y reinan sobre la tierra ¿Sobre quien reinan? ¿Se puede considerar un verdadero rey a alguien que no tenga quien le escuche y reconozca como su gobernante? La verdad es que un rey sin un pueblo no ejercería un reinado de verdad ¿cierto?

Pero en la Biblia se explica que en nuestros días, los últimos días, el grupo de ungidos no seria el único grupo de personas en beneficiarse del sacrificio de Jesús sino que como Juan dijo al mencionar a "todo el mundo", podemos llegar a ser parte de un segundo grupo de personas que puede ejercer fe en el sacrificio de Jesús y beneficiarse también, aunque no de la misma manera, pero con esperanza para vivir en la tierra.

Juan 10:16 se refiere a este segundo grupo llamándoles las "otras ovejas" que aunque no son del mismo redil que el primer grupo, los ungidos que son identificados como un "rebaño pequeño", estas ovejas también serán atraídas por Jesucristo y le reconocerían como un solo pastor para todos.
También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor.-- Juan 10:16
También en Apocalipsis 7:9-14 se identifica a este grupo de personas con La Gran Muchedumbre que sale de La Gran Tribulación, compuesta de personas que ejercen fe en el sacrificio de Jesús, que viven cuando comience la gran tribulación y que con la ayuda de Jehová serán conservados con vida al finalizar este sistema de cosas.
Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas ¿quiénes son y de dónde han venido?»Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás.» Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero.--Apocalipsis 7:13, 14
Así de la Biblia aprendemos la gran importancia que tiene esforzarnos por hacer la voluntad de Jehová en nuestros días para llegar a ser contados como parte de las simbólicas ovejas que tienen a Jesús como su pastor y apreciar los beneficios que él y su padre nos ofrecen a toda la humanidad con su sacrificio.

PD: Citas bíblicas tomadas de la traducción "La Biblia de Jerusalén" también conocida como la Biblia católica para que luego no anden quejándose que si tu Biblia es diferente, que si la traducción sesgada o pretextos similares. Saludos.

domingo, 21 de octubre de 2012

Estatua de Miguel Arcangel

Feliz fin de semana y mejor doRmingo tengan mis estimad@s lector@s, hoy es doRmingo y día de reflexión espiritual, y le dedicare estas lineas a un tema sobre el cual he meditado con un amigo.


Las palabras ángel y arcángel significan mensajero y jefe de ángeles respectivamente, y en la biblia solo se menciona el nombre de dos de estos seres espirituales, los conocidos Miguel y Gabriel. Aparecen muchos más pero no dicen sus nombres e incluso algunos cuando les es preguntado su nombre se niegan a revelarlo. Otros nombres como Rafael o Uriel vienen de otros libros hebreos que aunque son antiguos no están incluidos en la biblia como Tobit o el libro de Enoch. Otros nombres vienen de tradiciones más alejadas de la biblia.


Arcángel


En la biblia solo aparece la palabra arcángel en dos versículos, si, solo dos. Y ambos pasajes están en las escrituras cristianas o nuevo testamento y en los dos se deja ver que el arcángel tiene una posición importante.

"Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda."
--Judas 9
"Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero."
-- 1 Tesalonicenses 4:16

En las escrituras hebreas o antiguo testamento no aparece el termino arcángel, pero se mencionan otros términos que dan una idea de autoridad sobre los ángeles y podríamos considerarlos como algo similar.

"Y aconteció que cuando Josué se hallaba junto a Jericó procedió a alzar los ojos y a mirar, y allí estaba un hombre+ de pie enfrente de él con su espada desenvainada en la mano. De modo que Josué anduvo hasta donde él y le dijo: '¿Estás de parte de nosotros, o de nuestros adversarios?'. A lo cual él dijo: 'No, sino que yo... como príncipe del ejército de Jehová he venido ahora'. Ante esto, Josué cayó a tierra sobre su rostro y se postró+ y le dijo: '¿Qué dice mi señor a su siervo?'. A su vez el príncipe del ejército de Jehová dijo a Josué: 'Quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estás de pie es santo'. En seguida Josué lo hizo así"
--Josué 5:13-15
"Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.
He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días.
"
--Daniel 10:13-14

Con la cita anterior vemos que una de las veces que en el libro de Daniel se menciona a Miguel, personaje que es nombrado varias veces por toda la biblia, tanto en las escrituras hebreas o antiguo testamento como en el nuevo, y como vemos se le llama tanto arcángel como príncipe según en que pasaje lo veamos, dándonos a entender su elevada posición y liderazgo sobre los ángeles.


Miguel


Veamos otros versículos donde se menciona a Miguel tanto en las escrituras judías como en las cristianas.

"En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro."
--Daniel 12:1
"Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; "
--Apocalipsis 12:7

Vemos que en los pasajes donde se menciona a Miguel el siempre aparece en riña con los demonios o defendiendo a otros servidores de Jehová, y siempre defendiendo la soberanía de Dios. Además en la revelación a Juan vemos a Miguel como líder de ángeles en contra de Satanas y sus ángeles.


Debido a estas labores de Miguel, en el arte se le suele representar armado o como un soldado, enfatizando su papel como quien se enfrenta a los demonios.


¿Arcángeles?


¿Hay otros arcángeles además de Miguel? Como dije al principio, en la biblia solo se menciona por nombre a otro ángel, el cual aparece de forma recurrente y ese es Gabriel.

"Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret"
--Lucas 1:26

Aunque en las tradiciones a veces se le llame arcángel a Gabriel,  la biblia no le da ese titulo nunca en ninguna de sus apariciones, tampoco menciona el nombre de ningún otro ángel además de Gabriel y Miguel, y como vemos el termino arcángel solo aparece en singular, seguramente dando a entender que solo hay un jefe de su ejercito de ángeles, ejercito que se menciona en Josue y en Apocalipsis.


Jesucristo como líder del ejército Dios


Hay otros puntos de la biblia donde se menciona que al final de los tiempo el ejercito de Dios será dirigido por un comandante para los ángeles, y ese líder nombrado es Jesús.

"Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.
De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.
Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.
"
--Apocalipsis 19:14-16
"Por otra parte, a ustedes que ahora están sufriendo, les dará paz junto a nosotros cuando con fuego ardiente el Señor Jesús sea revelado junto con sus ángeles poderosos."
--2 Tesalonicenses 1:7
"Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad"
--Mateo 13:41
"Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras."
--Mateo 16:27
"Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro."
--Mateo 24:31

Me llama la atención como el versículo de 1 Tesalonicenses 4:16 que puse al principio donde se nombraba a alguien con voz de arcángel, se parece mucho a Mateo 24:31, que se refiere a Jesús.

"quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades."
--1 Pedro 3:22

Estos pasajes anteriores se refieren a Jesús, el Cristo, el rey nombrado por Dios a quien da la autoridad sobre su reino.


¿Dios tiene dos ejércitos?


Entonces ¿Quien es el líder del ejercito de Dios? ¿Miguel o Jesús? ¿Cada uno tiene un ejercito propio? Recordemos que el personaje de Miguel ya existía antes que Jesús viniera a la tierra y era llamado uno de los príncipes prominentes, y también sabemos que Jesús vivió en el cielo antes de nacer como persona en la tierra, la misma biblia nos lo dice.

"Les aseguro que mucho antes de que naciera Abraham ya existía yo."
--Juan 8:58
"Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, "
--Galatas 4:4
"Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad."
--Miqueas 5:2
"Jesús sabía que el Padre le había dado autoridad sobre todas las cosas y que había venido de Dios y regresaría a Dios."
--Juan 13:3
"Cristo es la imagen visible del Dios invisible. Él ya existía antes de que las cosas fueran creadas y es supremo sobre toda la creación porque, por medio de él, Dios creó todo lo que existe en los lugares celestiales y en la tierra.
Hizo las cosas que podemos ver y las que no podemos ver, tales como tronos, reinos, gobernantes y autoridades del mundo invisible. Todo fue creado por medio de él y para él.
"
--Colosenses 1:15,16

Sabemos que Jesús antes de ser Jesús en la tierra fue un espíritu que vivía con Dios en el cielo, y no un espíritu cualquiera, sino su hijo unigénito mediante el cual todas las otras cosas fueron creadas.


También sabemos que Dios, para rescatar a la humanidad necesitaba enviar a alguien a la tierra que cumpliera la misión de llevar una vida humana perfecta, ser un maestro modelo para la humanidad y sacrificarse para pagar con una vida perfecta equivalente a la que Adán perdió.


También sabemos que Dios nombre rey sobre todo Jesús después de cumplir con éxito su misión, y que un rey antes de ser rey es un principe... ¿Acaso es posible que el príncipe prominente, Miguel, fuera el voluntario que llego a encarnarse como humano y llego a ser Jesús? Para mi es algo muy probable vistos los diferentes pasajes bíblicos que hablan de los hechos de uno y otro personaje, que muy posiblemente son el mismo y Jesús es el jefe de los ángeles sin duda.


Y hasta que llega mi reflexión de este doRmingo, que pasen buen día. Cya!

miércoles, 4 de abril de 2012

La cena del SeñorLos cristianos han recibido el mandato de celebrar la Conmemoración de la muerte de Cristo, la cual se llama también “la cena del Señor” (1 Corintios 11:20). ¿Por qué es tan importante este acto? ¿Cuándo y cómo debe realizarse?


Jesucristo estableció esta celebración la noche de la Pascua judía del año 33 de nuestra era. La Pascua era una fiesta que tenía lugar solo una vez al año, el día 14 de nisán (mes del calendario judío). Por lo visto, los judíos calculaban la fecha a partir del equinoccio de primavera, es decir, del día en que hay aproximadamente doce horas de luz y doce de oscuridad. El mes de nisán comenzaba cuando podía verse por primera vez la luna nueva más cercana al equinoccio de primavera. El día de la Pascua empezaba catorce días después, tras la puesta del Sol.


Aquella noche, Jesús celebró la Pascua con sus apóstoles, despidió a Judas Iscariote y luego estableció la Cena del Señor. Esta comida sustituyó a la Pascua judía y, por esa razón, debe celebrarse una sola vez al año.


El Evangelio de Mateo explica lo que pasó: “Jesús tomó un pan y, después de decir una bendición, lo partió y, dándolo a los discípulos, dijo: ‘Tomen, coman. Esto significa mi cuerpo’. También, tomó una copa y, habiendo dado gracias, la dio a ellos, diciendo: ‘Beban de ella, todos ustedes; porque esto significa mi “sangre del pacto”, que ha de ser derramada a favor de muchos para perdón de pecados’” (Mateo 26:26-28).


Hay quienes creen que Jesús convirtió realmente el pan en su carne, y el vino en su sangre. Sin embargo, el cuerpo de Jesús seguía entero cuando él ofreció el pan. ¿Puede decirse entonces que comieron de verdad los apóstoles la carne de Jesús y bebieron su sangre? No, pues eso habría sido un acto de canibalismo y una violación de la ley de Dios (Génesis 9:3, 4; Levítico 17:10). Según Lucas 22:20, Jesús dijo: “Esta copa significa el nuevo pacto en virtud de mi sangre, que ha de ser derramada a favor de ustedes”. ¿Se convirtió de verdad la copa en “el nuevo pacto”? Eso es imposible, pues un pacto es un acuerdo; no se trata de un objeto material.


Por lo tanto, el pan y el vino son solo símbolos. El pan representa el cuerpo perfecto de Cristo. Jesús utilizó un pan que sobró de la cena de la Pascua, hecho sin levadura o fermento de ningún tipo (Éxodo 12:8). La Biblia emplea la levadura como símbolo del pecado o la corrupción. Así pues, el pan representa el cuerpo perfecto que Jesús sacrificó, un cuerpo libre de pecado (Mateo 16:11, 12; 1 Corintios 5:6, 7; 1 Pedro 2:22; 1 Juan 2:1, 2).



El vino tinto representa la sangre de Jesús, la cual da validez al nuevo pacto. Jesús indicó que derramaría su sangre “para perdón de pecados”. Gracias a ella, algunos seres humanos son considerados puros a los ojos de Jehová y entran en el nuevo pacto con él (Hebreos 9:14; 10:16, 17). Este pacto, o contrato, hace posible que 144.000 cristianos fieles vayan al cielo. Allí serán reyes y sacerdotes para beneficio de toda la humanidad (Génesis 22:18; Jeremías 31:31-33; 1 Pedro 2:9; Revelación [Apocalipsis] 5:9, 10; 14:1-3).


¿Quiénes tienen derecho a comer el pan y beber el vino que se usan como emblemas en la Conmemoración? De acuerdo con lo que hemos visto, solo deben hacerlo quienes forman parte del nuevo pacto, es decir, quienes tienen la esperanza de ir al cielo. El espíritu santo de Dios les da la convicción de que han sido elegidos para ser reyes en el cielo (Romanos 8:16). Estas personas también forman parte del pacto para el Reino con Jesús (Lucas 22:29).


Ahora bien, ¿qué hacen quienes esperan vivir eternamente en una Tierra convertida en un paraíso? Tal como Jesús mandó, asisten a la Cena del Señor y muestran su respeto al estar presentes, aunque no participan de los emblemas. Los testigos de Jehová celebran la Cena del Señor una vez al año, después de la puesta del Sol con la que comienza el día 14 de nisán. Aunque en el mundo entero solo hay unos pocos miles de personas que afirman tener la esperanza celestial, esta celebración es importantísima para todos los cristianos. Es una ocasión que les permite meditar sobre el inmenso amor de Jehová Dios y Jesucristo (Juan 3:16).


Este año la cena del señor será el jueves 5 de abril.

lunes, 18 de abril de 2011

Fernando Jiménez del OsoHola estimad@s lector@s. Les traigo hoy un editorial acorde a estas fechas de semana y contrario a mi costumbre en este sitio donde casi la entera totalidad (la redundancia es a propósito) del contenido es de mi autoría o al menos de personas muy cercanas a mi, esta vez publicare algo de -en paz descansa (si, descansa, de eso no me cabe duda)- Fernando Jiménez del Oso, un psiquiatra y periodista español que publico los siguientes párrafos en mayo de 2004.


Disculpas pido por adelantado que resulte blasfemo un cristo fumando y llamarle Dios a él, especialmente en estos días, pero no perdamos de vista de que el autor no deseaba enseñar religión si no sentido común y esperemos que ello no impida sacar la moraleja de la historia y las verdades como que el sistema de cosas actual, es decir, este mundo es como es por lo que hacemos los humanos, es nuestro y es como es por nosotros y no porque así lo allá diseñado Dios, y también como es que el mundo se acuerda de Jesús en estas fechas como el crucificado e ignora las enseñanzas provechosas que dio, regodearse en las tradiciones y olvidarse del porque la muerte de Jesús era parte del plan para redimirnos, y desaprovechamos la oportunidad.


Y digo yo....


Mis sentimientos eran tan profundos, que creí más adecuado hundirme en las entrañas de la Tierra que irme a la isla desierta donde suelo refugiarme. Sé de algunas cuevas olvidadas que nadie visita, suficientemente confortables tras un poco invitador primer tramo, y elegí la más lejana. No aburriré al lector describiéndole los preparativos; baste decir que iba suficientemente preparado para afrontar una larga estancia, si es que la digestión de mis amargos pensamientos así lo exigía.


Dirigí una última mirada al paisaje a modo de despedida y, apartando los matorrales que casi ocultaban la entrada, penetré decidido en la caverna. Al cabo de media hora de andar a gatas, llegué a una amplia sala de la que pendían gruesas y acarameladas estalactitas. Era tan grande que la luz de mi linterna no llegaba a iluminar las paredes, pero el suelo de blanda tierra y una pequeña laguna de agua cristalina me decidieron a instalarme allí. Las paredes de mi estancia serían las sombras; lo que hubiese más allá me daba igual. Estaba sacando las cosas de la mochila y disponiéndolas ordenadamente, cuando un leve carraspeo reclamó mi atención. Estaba claro que el ruido procedía de una garganta humana y no de un animal, y que su tono era el de alguien que, educadamente, me daba a entender que no estaba solo. Más molesto que sorprendido, caminé en esa dirección mirando bien donde pisaba. Estaba más cerca de lo que pensé en un primer momento, sentado indolentemente en el suelo y sin equipaje alguno, aunque bien podía tenerlo en cualquier rincón fuera de mi vista. Llevaba una amplia túnica blanca, insólitamente limpia, y, a primera vista, con su cabello largo y su barba rala, recordaba a un hippy de los años sesenta. Me miró amistosamente y, sin decir palabra, me ofreció un pitillo. Lo acepté y, sentándome a su lado, fumamos en silencio. Al fin, su voz se dejó oír.
–¿Qué, huyendo del mundo?
“No”, le respondí. A cambio, le hice una pregunta que estaba conteniendo desde que le vi.
–¿Tú eres Jesús?
“No se te escapa una”, contestó sonriendo.
–¿Y que haces aquí, metido en una cueva?
–Lo mismo que tú.
–Pero yo soy un humano corriente, abrumado por lo que pasa ahí fuera. Si busco la soledad es para tomarme un respiro; lo mío es una dimisión temporal.


Me quedé mirándole un instante, asustado por lo que se me acababa de ocurrir.
–¡No me digas que tú también has dimitido…!
–Pues sí, he dimitido, aunque temporalmente, como tú.
–¡Pero si dimites y, como dicen, eres Dios, esto va a ser un caos!
–¿Y cuándo no ha sido un caos? Este mundo es vuestro. Se os dio en su momento, y lo que hagáis con él es cosa vuestra también. Yo dije lo que tenía que decir… y me crucificasteis, que mira que sois bestias. Por eso estoy aquí.
“¿Estás resentido? La verdad es que no me extraña”, comenté comprensivo.
–No, hombre, no. Eso era parte del guión: un final suficientemente dramático para que ni yo ni mi mensaje pasáramos desapercibidos. Ese es el problema, que pasáis del mensaje y, en cambio, habéis hecho un circo con lo de mi pasión. Cada año por Semana Santa me escondo en una cueva; todo ese “fervor popular” lacrimógeno y morboso, las imágenes sangrantes, la exhibición del dolor y del sufrimiento para mover conciencias durante unos días y al mensaje que le den morcilla; me produce vergüenza ajena. Y este año, con la película esa de Mel Gibson, para que te voy a contar; no salgo de la cueva hasta el verano.


No supe qué decir, así que me callé y esa vez fui yo el que ofreció tabaco.


-- F. Jiménez del Oso

jueves, 14 de abril de 2011

El próximo domingo será la conmemoración de la ultima cena de Jesús con los apóstoles antes de cumplir con el final de su misión de rescate por la humanidad. Cena en la que Jesús pidió que este hecho fuera conmemorado, como planeo hacer el este fin de semana y los invito a ustedes amables lector@s a recordar el verdadero significado de estos días santos que ya tenemos encima y  aunque no sean creyentes ni religiosos, cosa entendible en este mundo donde los lideres de las iglesias suelen ser más bien malos ejemplos que personas admirables, creo que es mejor recordar al maestro Jesús quien fue humilde en su época y se sacrifico por nosotros en lugar de servirse de nosotros.


Jesús lava los pies de sus discípulos


Una delicada penumbra envuelve Jerusalén al atardecer, cuando la luna llena empieza a elevarse por encima del monte de los Olivos. En un cuarto grande amueblado, Jesús y los doce están reclinados a una mesa preparada. “En gran manera he deseado comer con ustedes esta pascua antes que sufra”, dice Jesús (Lucas 22:14, 15). Después de un rato, a los apóstoles les sorprende verlo levantarse y poner a un lado sus prendas exteriores. Toma una toalla y una palangana con agua y se pone a lavarles los pies. ¡Qué lección más inolvidable de servicio humilde! (Juan 13:2-15.)


Sin embargo, Jesús sabe que uno de estos hombres, Judas Iscariote, ya ha quedado en traicionarlo a los guías religiosos. Como es comprensible, se aflige mucho. “Uno de ustedes me traicionará”, revela. Los apóstoles se contristan mucho por ello (Mateo 26:21, 22). Después de la celebración de la Pascua, Jesús dice a Judas: “Lo que haces, hazlo más pronto” (Juan 13:27).


Una vez que Judas se ha ido, Jesús instituye una cena para conmemorar su inminente muerte. Toma un pan sin levadura, ofrece una oración de gracias, lo parte y dice a los once que coman de él. “Esto significa mi cuerpo —dice— que ha de ser dado a favor de ustedes. Sigan haciendo esto en memoria de mí.” Entonces toma una copa de vino tinto y, después de decir una bendición, se la pasa a ellos y les dice que beban de ella. Luego agrega: “Esto significa mi ‘sangre del pacto’, que ha de ser derramada a favor de muchos para perdón de pecados” (Lucas 22:19, 20; Mateo 26:26-28).


Esa noche trascendental, Jesús enseña a sus apóstoles fieles muchas lecciones valiosas, entre ellas la importancia del amor fraternal (Juan 13:34, 35). Les asegura que recibirán un “ayudante”, el espíritu santo, el cual les hará recordar todas las cosas que él les ha dicho (Juan 14:26). Más tarde esa misma noche, sin duda se sienten muy animados al escuchar a Jesús orar por ellos con devoción (Juan, cap. 17). Después de entonar canciones de alabanza, salen del cuarto superior y siguen a Jesús en aquella noche fresca y ya avanzada.


Jesús ora encarecidamente a Dios


Jesús y sus apóstoles cruzan el valle de Cedrón rumbo a uno de sus lugares preferidos, el jardín de Getsemaní (Juan 18:1, 2). Mientras los apóstoles esperan, Jesús se aleja un poco a fin de orar. No puede describirse con palabras la tensión emocional que siente al elevar a Dios una encarecida petición de ayuda (Lucas 22:44). Le es sumamente angustiante tan solo pensar en el oprobio que acarrearía a su amado Padre celestial si fallara.


Casi inmediatamente después de que Jesús concluye su oración, llega Judas Iscariote acompañado de una muchedumbre que lleva espadas, garrotes y antorchas. “¡Buenos días, Rabí!”, dice Judas, besándolo tiernamente. Esta es la señal para que los hombres arresten a Jesús. De pronto, Pedro empuña la espada y le corta una oreja al esclavo del sumo sacerdote. “Vuelve tu espada a su lugar —dice Jesús mientras sana la oreja del hombre—, [...] todos los que toman la espada perecerán por la espada.” (Mateo 26:47-52.)


Jesús enfrenta cargos por blasfemia


¡Todo sucede con tanta rapidez! Se arresta y se ata a Jesús. Los apóstoles, temerosos y confundidos, abandonan a su Amo y huyen. A Jesús se le lleva ante Anás, el anterior sumo sacerdote, y luego ante Caifás, el sumo sacerdote actual, para someterlo a juicio. A primeras horas de la mañana, el Sanedrín presenta falsos cargos de blasfemia contra Jesús. Luego Caifás hace que lo lleven ante el gobernador romano Poncio Pilato. Este lo envía a Herodes Antipas, el gobernante de Galilea, quien, junto con sus guardias, se burla de él y lo envía nuevamente a Pilato. Este confirma su inocencia, pero los caudillos religiosos lo presionan para que condene a Jesús a muerte. Después de someterlo a mucho maltrato verbal y físico, llevan a Jesús al Gólgota, donde se le clava sin misericordia a un madero de tormento, en el cual sufre una muerte sumamente dolorosa (Marcos 14:50–15:39; Lucas 23:4-25).


Esta habría sido la mayor tragedia de la historia si la muerte de Jesús hubiera puesto fin permanente a su vida. Felizmente, tal no fue el caso. El 16 de Nisán de 33 E.C., sus discípulos quedaron atónitos al descubrir que se le había levantado de entre los muertos. Con el tiempo, más de quinientas personas comprobaron que estaba vivo de nuevo. Además, transcurridos cuarenta días a partir de su resurrección, un grupo de seguidores fieles lo vio ascender al cielo (Hechos 1:9-11; 1 Corintios 15:3-8).

La vida de Jesús y usted

¿Qué incidencia tienen en usted y, de hecho, en todos nosotros, estos sucesos? Pues bien, el ministerio, la muerte y la resurrección de Jesús ensalzan a Jehová Dios y son fundamentales en el desenvolvimiento de su gran propósito (Colosenses 1:18-20). Son de vital importancia para nosotros, ya que, sobre la base del sacrificio de Jesús, podemos recibir el perdón de nuestros pecados y, por consiguiente, disfrutar de una relación personal con Jehová Dios (Juan 14:6; 1 Juan 2:1, 2).


Hasta los muertos reciben beneficios. La resurrección de Jesús hace posible que se les traiga de nuevo a la vida en el prometido Paraíso terrenal de Dios (Lucas 23:39-43; 1 Corintios 15:20-22). Si usted desea saber más acerca de tales asuntos, lo invitamos a asistir a la Conmemoración de la muerte de Cristo el 17 de abril de 2011, en un Salón del Reino de los Testigos de Jehová de su localidad.


Fuente: Watchtower

martes, 30 de marzo de 2010

JesusEsta noche hay luna llena, es el 14 de Nisán en el calendario lunar judio, un día como hoy hace unos dos mil años al atardecer en Jerusalén, cuando la luna llena empieza a elevarse por encima del monte de los Olivos. En un cuarto grande amueblado, Jesús y los doce están reclinados a una mesa preparada. “En gran manera he deseado comer con ustedes esta pascua antes que sufra”, dice Jesús (Lucas 22:14, 15). Sin embargo, Jesús sabe que uno de estos hombres, Judas Iscariote, ya ha quedado en traicionarlo a los guías religiosos. Como es comprensible, se aflige mucho. “Uno de ustedes me traicionará”, revela. Los apóstoles se contristan mucho por ello (Mateo 26:21, 22). Después de la celebración de la Pascua, Jesús dice a Judas: “Lo que haces, hazlo más pronto” (Juan 13:27).


Una vez que Judas se ha ido, Jesús instituye una cena para conmemorar su inminente muerte. Toma un pan sin levadura, ofrece una oración de gracias, lo parte y dice a los once que coman de él. “Esto significa mi cuerpo —dice— que ha de ser dado a favor de ustedes. Sigan haciendo esto en memoria de mí.” Entonces toma una copa de vino tinto y, después de decir una bendición, se la pasa a ellos y les dice que beban de ella. Luego agrega: “Esto significa mi ‘sangre del pacto’, que ha de ser derramada a favor de muchos para perdón de pecados” (Lucas 22:19, 20; Mateo 26:26-28).


Esa noche trascendental, Jesús enseña a sus apóstoles fieles muchas lecciones valiosas, entre ellas la importancia del amor fraternal (Juan 13:34, 35). Les asegura que recibirán un “ayudante”, el espíritu santo, el cual les hará recordar todas las cosas que él les ha dicho (Juan 14:26).


Jesús y sus apóstoles cruzan el valle de Cedrón rumbo a uno de sus lugares preferidos, el jardín de Getsemaní (Juan 18:1, 2). Mientras los apóstoles esperan, Jesús se aleja un poco a fin de orar. Le es sumamente angustiante tan solo pensar en el oprobio que acarrearía a su amado Padre celestial si fallara.


Casi inmediatamente después de que Jesús concluye su oración, llega Judas Iscariote acompañado de una muchedumbre que lleva espadas, garrotes y antorchas. “¡Buenos días, Rabí!”, dice Judas, besándolo tiernamente. Esta es la señal para que los hombres arresten a Jesús. Jesús enfrenta cargos por blasfemia.


Pues bien, hoy dentro de unas horas asistiré a la conmemoración de estos hechos, ¿Y ustedes hacen algo en especial en estos días?


Cool JesusMás información en la Watchtower ¡Paz hermanos!

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